El cine latinoamericano está aportando al panorama
audiovisual proyectos de muy alta calidad, sobre todo en cuanto a la ficción
basada en el realismo de la sociedad de cada país. Ejemplo de esto pueden ser
las películas “Elefante Blanco” del argentino Pablo Trapero o “La vendedora de
rosas” del cineasta colombiano Víctor Gaviria. Esto es un gran paso en la
cultura de Latinoamérica, que muestra al mundo las diferencias culturales y de
clases que existen en los distintos países del continente.
Los cineastas latinoamericanos están optando cada vez más
en las problemáticas sociales de sus respectivos países, a la hora de realizar
proyectos audiovisuales. Este tipo de películas tienen un cierto aire de
“documental ficcionado”, ya que normalmente los protagonistas de las mismas no
son ni más ni menos que las personas afectadas por la pobreza y la miseria;
ejemplo de esto se puede observar en la película de Gaviria. Este tipo de films
están atrayendo cada vez más a los espectadores, “Elefante Blanco” alcanzó los
756.000 espectadores en Argentina, y esto es un dato muy positivo ya que el
cine se está convirtiendo de esta manera en un potente medio para difundir el
actual problema que supone la pobreza y la marginalidad de un importante sector
de la población de los países de América latina.
Este tipo de iniciativas que son llevadas a cabo por
directores y productores de distintas nacionalidades, son un acto muy acertado,
ya que la sociedad en conjunto debe saber que es lo que está pasando con el
sector de la población que no dispone de recursos suficientes para subsistir de
una manera decente; así como también no sólo saber que condiciones de vida
tienen, sino cuáles son sus sentimientos y aspiraciones.
Las películas que “ficcionan” la realidad hasta el punto
de ser casi documentales, son resultado de una conciencia que se preocupa por
la sociedad en sí, por aquellas personas que no pueden tener acceso a la
educación, servicios sanitarios competentes etc. fruto del capitalismo en el
que vivimos. Es por eso que el séptimo arte se está abriendo paso como forma de
propagar una realidad que existe y que gran parte de la población no quiere ver
o quiere ocultar; y aunque el cine europeo es pionero en este tipo de films críticos con películas como
“Ladrones de bicicletas” (Italia 1948), hoy en día el cine Latinoamericano está
produciendo de manera continúa películas con la temática de la problemática
social. Esto es un gran progreso en la cultura del continente sudamericano; y
el mejor aspecto de todo es que se está utilizando el arte para propagar la
vida de las personas que no tienen un mínimo de bienestar social, y de esta
forma concientizar a la población en general.
El arte y la cultura en América latina, están jugando un
papel muy importante hoy en día en cuanto a la crítica de una sociedad que
tiene mucho por hacer, y el cine es el arte que más se está implicando en la
causa. No obstante, todos los segmentos del arte se están concientizando de las
duras condiciones de vida que están viviendo los sectores más desfavorecidos y
esto es un gran avance por parte del arte como elemento de cambio social; que
ya no hace énfasis en mostrar una cultura exótica al mundo, más bien se presenta una realidad que se está dando no sólo en
Latinoamérica, sino en el mundo entero.
Texto de opinión escrito por Matías Selles