El análisis de los componentes de la cultura varía tanto
como la cantidad de autores que se han dispuesto a analizarlo. La falta de
delimitación del campo que verdaderamente abarca la cultura dota de ambigüedad
a su contenido, pero si aún hay una mayor incertidumbre, sería el papel de la
cultura en una sociedad. Si hay algo que se puede establecer es que la cultura
atraviesa a la sociedad que la produce, por medio de sus costumbres,
tradiciones y manifestaciones artísticas que son una fuente inagotable de
acercamiento a la cultura no sólo actual, sino que remite al pasado según el
contexto socio económico en que fue producida.
La producción artística latinoamericana tiene como base
de origen la cultura española que impusieron los conquistadores, pero esa base
sólo constituye una parte que se reafirma con manifestaciones propias y
distinguibles por una fuerte impronta latinoamericana, imponiéndose como arte
independiente del impuesto por quienes conquistaron Latinoamérica. La
marginación de la cultura latinoamericana sublevada a los intereses de otros es
una huella palpable presente en muchas manifestaciones artísticas. La última
película de Pablo Trapero, “Elefante Blanco”, que ya es representación mundial
del cine latinoamericano, tiene como temática la inserción de dos curas en un
ambiente marginal en el que son ajenos a la realidad a la que intentan
inculcarle la religión católica. Si bien su visión muestra una realidad cruda y
presente, poco fue necesario de la imaginación si citamos al premio Nobel de la
Literatura Gabriel García Márquez: “Una realidad que no es la del papel, sino
que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes
cotidianas”1.
La temática de “Elefante Blanco” plantea el encuentro
entre las tradiciones ajenas a la villa, como es la religión a la que
pertenecen ambos curas con orígenes muy diferentes a los de los habitantes de
Ciudad Oculta a los que intentan inculcarles un mejor medio de vida por medio
de la religión, y aquellas costumbres provenientes de la villa misma, que los a
marcado social y económicamente en un ámbito de hostilidad y muerte. La
resistencia impuesta de los habitantes de ciudad oculta se relaciona con lo
planteado por Ruddy Toledo Micó: “En la búsqueda de su identidad cultural,
nuestros pueblos no pondrán el acento en la hasta ayer buscada semejanza con
los modelos dominantes europeos, sino en lo que nos identifique”2.
La obra de Pablo Trapero es un análisis de la realidad de
un sector de la sociedad marginado que se constituye como una producción
cultural no sólo por su calidad de manifestación artística, sino por el
contenido representativo de una realidad presente a la cual involucró en la
realización de la película, ya que para se vínculo no sólo al mundo externo a
la Villa donde se llevó a cabo el rodaje sino también a sus habitantes
incluyéndolos en el proceso productivo de una manifestación que atraviesa,
muestra, incluye e involucra a la sociedad a la que pertenece.
Citas:
1.
GARCÍA MÁRQUEZ,
Gabriel. “La soledad de América Latina”. 1982 [en línea]. http://producciondetextosfba.blogspot.com.ar/2012/10/la-soledad-en-america-latina.html
[28 de noviembre de 2012].
2.
TOLEDO MICÓ, Ruddy; SILVA PUPO, Mercedes y BERTOLI
VELÁZQUEZ, Beatriz: “El Arte como expresión de la identidad cultural en América
Latina” [en línea]. http://producciondetextosfba.blogspot.com.ar/2012/10/l-arte-como-expresion-de-la-identidad.html
[28 de noviembre de 2012].
Texto informativo escrito por Florencia Calvi.
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